El Barroco es una época contrapuesta al Renacimiento que destaca por un siempre presente sentimiento de desconfianza, pesimismo y desengaño. El siglo XVII y el auge de las premisas barrocas coincidieron en España con un brillante y fecundo período literario que dio en llamarse Siglo de Oro. Estéticamente, el barroco se caracterizó, en líneas generales, por la complicación de las formas y el predominio del ingenio y el arte sobre la armonía de la naturaleza, que constituía el ideal renacentista. Si hablamos del plano que nos interesa, en el plano de la Literatura dominan, en cuanto al estilo, la exageración, los contrastes (la belleza- la fealdad, lo trágico-lo cómico, la verdad- la mentira…), los aspectos impresionistas y la falta de equilibrio (unas veces se deforma la realidad y otras se idealiza y se embellece). Y en la temática, fruto de la visión amarga de la vida, se tratan, entre otros asuntos, la sátira de la vanidad humana, la ambición, el dinero…, la fugacidad de la vida "Tempus Fugit" (paso veloz hacia la muerte), la representación de la existencia como un teatro o un sueño y el reflejo realista y desengañado de la vida como una lucha del ingenio para vencer la miseria.
Al ser una nueva época la que estaba comenzando, se ven nuevas obras literarias, nuevos autores y nuevos pensamientos, también nuevos filósofos, uno de ellos fue René Descartes (padre de la filosofía moderna), que dijo la frase "Cogito ergo sum", traducida al español significa "Pienso luego existo". Al analizar esa frase nos damos cuenta de que si es así. Reflexionemos y volvamos en el tiempo a cuando eramos bebes, ese tiempo en el que no teníamos una opinión propia. Desde el primer pensamiento, ya existimos; ese pensamiento que tengamos nos llevara a nuevos pensamientos, a razonar, a adquirir dudas, conforme pasa el tiempo tratamos de resolver esas dudas, la forma de hacerlo es la del conocimiento, como bien dijo Sócrates “El conocimiento os hará libres”; el pensar nos hace existir pero nos dejara con dudas, el conocimiento nos hará libres y resolverá esas dudas. Se necesita del pensamiento y del conocimiento para existir porque, ¿Qué sentido tiene una existencia llena de dudas?.
El
ser humano comúnmente
confunde el destino
con el libre albedrío; de manera
seguida culpamos al destino
por lo que
nos pasa pero ¿Es el
verdadero culpable? No, cada decisión tiene
una consecuencia, lo que ocurre es
que no pensamos
en ello, tomamos
decisiones equivocadas creyendo
que son correctas,
dejamos todo a
la suerte para
que cuando nos estrellemos
con el mundo
real, culpar al
destino y decir
que eso paso porque
tenia que pasar; Muy en el fondo
sabemos que no
es así, que
el destino es
solo una excusa
que utilizamos para
huir de la
culpa y a
la cual nos
aferramos para no
asumir problemas y
enfrentar las cosas
cara a cara.
No nos basta con
echarle la culpa
al destino sino que además
nos preocupamos constantemente por
mantener una apariencia,
por ocultarnos detrás
de una mascara,
todo por el temor
de que descubran
quienes somos en
realidad. En algunos
casos es un
mecanismo de defensa
y en otros
es solo para
hacer creer que
se es perfecto,
todo para encajar
en un estereotipo
establecido por la
sociedad.
